Desafío
Voces sin señal
Una ciudad de EE. UU. (~400.000 habitantes) enfrentaba una caída de confianza en el gobierno local. Con 12 distritos, múltiples departamentos y decisiones de inversión cada vez más difíciles, necesitaban priorizar con evidencia. El objetivo era claro: basar decisiones en feedback ciudadano estructurado, no solo en anécdotas o en las voces más fuertes.
La frustración pública crecía. Había quejas en redes, reuniones y correos, pero faltaba una lectura consistente de lo que importaba más. La ciudad no tenía una forma centralizada de recopilar, analizar y convertir feedback en decisiones a escala.