Desafío
Una marca retail regional tenía notoriedad, pero resultados desiguales entre grupos de clientes. La inversión de marketing se repartía de forma uniforme, en lugar de concentrarse en los segmentos con mayor probabilidad de convertir y retener. La dirección quería entender quiénes eran sus mejores clientes, cómo se comportaban y cómo llegar a lookalikes sin malgastar presupuesto.
Había datos de transacciones y engagement, pero no se habían convertido en segmentos accionables. El equipo necesitaba un modelo de segmentación repetible—conductual y, cuando fuera posible, demográfico—más personas claras y playbooks de activación para que marketing y merchandising pudieran ejecutar.